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La derrota del Partido Republicano y los colmillos de la ultraderecha más allá de Kast

A las 18:00 horas de ayer domingo cerraron las mesas de votación del plebiscito. Bastaron 40 minutos para que se asomara la primera tendencia a favor del “En contra” y, con ello, la caída del proyecto constitucional respaldado por la mayor parte de la derecha y, en particular, por el Partido Republicano. Los diferentes líderes de las colectividades de oposición asumieron la derrota tempranamente y de una u otra forma trataron de capitalizar el momento, pero el rechazo de su propuesta golpea de distintas maneras en cada partido e, incluso, abre un duro debate en la interna.

Desde que se eligió el Consejo Constitucional, el 7 de mayo, los focos del proceso constituyente se situaron en el Partido Republicano y particularmente en su líder, José Antonio Kast. Y es que, luego de haber obtenido la mayoría en dicho órgano, la responsabilidad del éxito del proceso recayó en sus espaldas y, además, el líder republicano apostó al resultado de este para catapultar una posible segunda candidatura presidencial. Si bien su opción obtuvo el 44% de las preferencias, Kast calificó el resultado como una “derrota”.

En su discurso en la sede del partido, tras conocerse los resultados del plebiscito de ayer, dijo que “no solo nosotros no podemos celebrar, sino que el Gobierno y la izquierda tampoco pueden celebrar, porque el daño que Chile ha sufrido en estos últimos cuatro años es gigantesco y costará muchas décadas repararlo”, aseguró Kast.

Sin embargo, un parlamentario que recientemente renunció a dicha tienda sacó saldos positivos: se trata del senador Rojo Edwards, catalogado como “díscolo” después que anunciara que votaría “En contra”, a pesar de que ello iba a contramano de la voluntad del partido en que entonces militaba. La distancia fue tal que optó por renunciar a la colectividad y ahora pretende abrir un nuevo espacio de representación política más a la derecha de Kast, con un partido “libertario”, palabra que hoy se repite como un mantra en los círculos de la derecha más dura del país, luego del triunfo de Javier Milei en Argentina, hecho que despertó los apetitos de muchos que quieren seguir sus pasos a este lado de la cordillera.

El senador Edwards esperó los resultados en el hotel Almasur, ubicado en la comuna de Providencia, junto a los senadores independientes de derecha Juan Castro y Alejandro Kusanovic. Además, se encontraba con militantes del Partido Social Cristiano. Ahí, exultante y al estilo de Milei, dijo: “Mis queridos amigos, (la libertad) tiene un precio y es su eterna vigilancia, no solo de quienes la restringen por la izquierda, sino también de aquellos líderes que la transan por la derecha”.

Rojo Edwards busca capitalizar el resultado del referendo y, así, competir por el electorado del Partido Republicano. Prueba de ello es que bautizó a su nuevo movimiento político “Rechazo y En contra”. Con ello, deslizó su crítica al Partido Republicano por haber impulsado una nueva Constitución. Ahora, un poco más poético, dijo que “la libertad es la vida del alma” y “no hay trabajo más arduo que su aprendizaje”. El senador explicó que “son precisamente esas ideas las que sacan adelante a los países, como lo hicieron con Chile décadas atrás. La seguridad, la familia, la igualdad ante la ley, y nuestra chilenidad, tampoco se transan”.

Hablándole directamente a la grey de Republicanos, dijo: “Libertarios, socialcristianos, republicanos de principio, patriotas orgullosos, independientes, que votamos Rechazo el 4 de septiembre y hoy consecuentemente votamos ‘En contra’, debemos unirnos para derrotar a la pobreza, la delincuencia, y poner a Chile nuevamente en los rieles del desarrollo”.

En la ocasión formuló durísimas críticas al Gobierno, aprovechando –de paso– de trasparentar las intenciones casi declaradas ya en el mundo “libertario” en orden a tener una candidatura presidencial:  “Mientras el Presidente Boric no cambie sus políticas, veo difícil salir del pantano, pero no se preocupen más, en dos años más va a haber un gobierno que defienda la libertad”, aseveró, junto con agradecer a Castro y Kusanovic, además del Partido Social Cristiano, al diputado Enrique Lee, a Iván Poduje “y muy especialmente a nuestros constitucionalistas, como Iván Aróstica y Jorge Reyes”.

Pero el senador Edwards no es el único al que le salieron los colmillos, pues al interior de esta fracción –que se ubica a la extrema derecha de J. A. Kast– también están Axel Kaiser y Tere Marinovic, dos nombres fuertes que también sacan cuentas propias.

La UDI: “Nosotros hoy día vamos a dormir tranquilos”

“Nosotros hoy día reconocemos este resultado que es una evidencia, una muestra de un cansancio constitucional que tiene nuestro país y, por cierto, la responsabilidad que nosotros tenemos hoy día como partido tiene que ver también con contribuir y ser consecuente con lo que ha manifestado la democracia”, dijo por su parte el presidente de la UDI, Javier Macaya.

Un par de renglones después ligó el rechazo a la propuesta con la legitimidad que cobraría hoy la Constitución vigente. “Hoy día, por segunda vez ya, ha quedado ratificada la Constitución vigente en Chile”, sostuvo el senador. Se trata de un texto que, cabe recordar, ha sido defendido históricamente por la derecha y en particular por la UDI. Luego, agregó: “Nosotros hoy día vamos a dormir tranquilos”, haciendo referencia a que –a su juicio– la UDI ha “recorrido un camino con coherencia”.

En tanto, la diputada Ximena Ossandón (RN), en el panel de discusión posplebiscito de Chilevisión, advirtió que se quedaba “con lo bueno”, que es la mantención de una Constitución que “a nosotros no nos molestaba”.

Desde la derecha liberal se apuntó a reforzar el centro político y se dejó entrever que habría un ánimo de separarse de la línea republicana. Gloria Hutt, la presidenta de Evópoli, apuntó que con este resultado se abre una alternativa que hace rato viene sonando en los sectores de la centroderecha: “Estamos muy convencidos de la necesidad de reforzar el centro, el centro político. Y una posibilidad es justamente con Demócratas, con Amarillos, y también dentro de Chile Vamos”.

Una de las críticas del oficialismo a Chile Vamos sostenía que la derecha tradicional estaba “bailando” al ritmo de Republicanos. Si bien Hutt no hizo referencia a ese cuestionamiento, sí señaló que “estamos hablando de que Chile Vamos puede transformarse y tomar mucho más rol en ese centro político que recoja las expectativas ciudadanas y las resuelva de mejor manera”.

Pole position presidencial

Durante los meses previos al plebiscito, los análisis presidenciales arrojaban que el resultado de este podría impactar o impulsar las dos cartas presidenciables de la derecha: José Antonio Kast y Evelyn Matthei. El panorama favorable para el líder republicano era que ganase el “A favor”, porque así figuraría como el gran articulador de una salida al debate constituyente, luego de cuatro años de discusión.

Evidentemente, ese escenario no se dio y la derrota en las urnas de su opción no ayuda a Kast en una posible candidatura presidencial. Pese a ello, es importante tener en cuenta que la Constitución de los republicanos contó con el 44% de los votos y ese es un botín electoral a capitalizar.

Por su parte, la alcaldesa de Providencia, Evelyn Matthei, estuvo más desmarcada del frente de campaña por el plebiscito, pero aún así apoyó con “frustraciones” el “A favor”. Ese posicionamiento la dejó en competencia por ese 44%, pero también le ahorró costos políticos, dado que no figura como uno de los principales rostros derrotados tras el referendo constitucional. Desde su círculo explicaron, antes de las votaciones, que Matthei no tenía mucha seguridad de ir por el “A favor”, pero que el cálculo y la proyección presidencial fueron clave.

De cualquier modo, con un ala extrema que quiere pasar por encima de Republicanos, un Evópoli que buscará su nicho en la centroderecha, y una UDI y RN que todavía deben resolver si es realmente Matthei quien mejor los representa, lo cierto es que en la derecha se abre la cancha y habrá que ver si esta lucha por el poder no termina en un guerra intestina.

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